Expediente N.º 003 · Salta

La mujer de blanco de Cafayate

Número
003
Fecha
Lugar
Peña del pueblo y viñedos de Cafayate, durante el carnaval
Provincia
Salta
Año
1978
Leyenda
La Viuda
Estado
Cerrado
Una joven de vestido blanco y pelo negro largo sonríe en una peña iluminada con guirnaldas de luces.

Carnaval de 1978 en Cafayate, Salta: una chica de blanco elige a Julián en la peña y se lo lleva a los viñedos. Leyenda de terror de la Viuda del norte.

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En los pueblos del norte hay una advertencia que los mayores les hacen a los muchachos antes de que salgan de carnaval: si en un baile se te acerca la mujer más hermosa que viste en tu vida, no le mires la cara de cerca.

Carnaval de 1978 en Cafayate

Cafayate, Salta. Carnaval de 1978. El pueblo entero estaba en la peña: bombos, guitarras, harina en el pelo, albahaca detrás de la oreja y vino de las bodegas del valle pasando de mano en mano. Las zambas y las chacareras se sucedían sin pausa y nadie pensaba en dormir.

Esa noche apareció en la peña una chica que nadie conocía.

Una peña de carnaval llena de gente bailando, con bombos y guirnaldas de luces, y una chica de blanco en el fondo.

Tenía un vestido blanco y el pelo negro, lacio, hasta la cintura. Nadie la vio llegar. Nadie supo decir de qué finca era, ni de qué familia, ni con quién había venido. Simplemente estaba ahí, en el borde de la pista, mirando bailar a los demás. Y era tan hermosa que, por un momento, los músicos se equivocaron de compás.

Todos querían bailar con ella. Uno por uno, los muchachos del pueblo se le acercaron a invitarla. Y uno por uno los fue rechazando con una sonrisa.

Julián, el hijo del bodeguero

Pero ella eligió a uno solo. A Julián, el hijo del bodeguero.

Julián no lo podía creer. Salió a la pista con ella y bailaron una zamba, y después otra, y después una chacarera, y después ya nadie llevaba la cuenta. Bailaron toda la noche.

La chica de blanco baila con Julián, un muchacho de camisa blanca, en el medio de la peña.
Bailaron toda la noche.

Ella no hablaba. Solo sonreía. Siempre la misma sonrisa, como si la tuviera pintada. Cuando Julián le preguntaba cómo se llamaba, ella sonreía. Cuando le preguntaba de dónde era, sonreía. Tenía las manos heladas, aunque en la peña hacía un calor insoportable. Y olía raro. No a perfume ni a albahaca. Olía a tierra mojada.

Julián se dio cuenta, pero no le importó. Estaba bailando con la chica más linda que había pisado Cafayate.

Hacia los viñedos

Pasadas las tres de la mañana, ella lo tomó de la mano y, sin decir nada, se lo llevó afuera. Lejos de la música y de las luces. Hacia los viñedos.

No había luna. Las hileras de parras se perdían en la oscuridad hasta los cerros, y lo único que Julián veía delante era el vestido blanco moviéndose entre las plantas.

Dos figuras caminan de la mano entre las hileras de un viñedo de Cafayate, de noche, con los cerros detrás.

En medio de las parras, ella se frenó. Se quedó de espaldas, quieta. Y le susurró:

—¿Querés verme de cerca?

Julián se acercó y le corrió el pelo de la cara.

La cara de la mujer de blanco

La piel se le desprendía como papel mojado. Debajo no había carne. Había hueso. Dos agujeros negros donde tendrían que estar los ojos. Y la boca… la boca seguía sonriendo. Porque ya no tenía labios.

De adentro del cráneo salió una voz:

—Ahora sí bailamos para siempre.

A la mañana siguiente lo encontraron entre las parras. Muerto. Con los ojos abiertos. Y la cara congelada en un grito.

Un grupo de pobladores rodea a un muchacho muerto tirado entre las parras, con la boca abierta en un grito.
La cara congelada en un grito.

La tumba sin nombre

En el cementerio de Cafayate hay una tumba sin nombre. Nadie sabe quién está enterrado ahí. Dicen que cada carnaval, la tierra de esa tumba aparece removida, como si alguien hubiera salido de noche.

Una cruz de madera sobre una tumba sin nombre en el cementerio de Cafayate, con los cerros nublados al fondo.

Y los que fueron a la peña el último carnaval juran que, a las tres de la mañana, vieron a la chica de blanco bailando otra vez. Con un muchacho pálido, de ojos abiertos, que nunca parpadeaba.

Igualito a Julián.

Portada del reel del Expediente N.º 003: La mujer de blanco de Cafayate Ver el reel en Instagram

Expediente N.º 003 en video

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La historia completa, narrada y con todas las viñetas, está en nuestro reel. Si te dio miedo, mandásela a alguien que viaje de noche.

Basado en una leyenda real

La leyenda: La Viuda

La Viuda es una aparecida del norte argentino. Se presenta de noche ante hombres solos —jinetes, trasnochadores, muchachos que vuelven de un baile— como una mujer alta y hermosa, a veces vestida de luto y a veces de blanco. Los atrae, los aleja del camino y, cuando se dejan ver la cara de cerca, descubren que debajo no hay más que una calavera.

Origen: Noroeste argentino: Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca; emparentada con las aparecidas de la tradición hispánica y las almas en pena del mundo andino.

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